Normalizar tener problemas, no es negativismo. El la clave de la constancia.
Stephie B
7/2/20263 min read


He descubierto algo. En realidad no es un descubrimiento; ya lo sabía, pero me ha constado mucho admitirlo y afrontarlo.
Tengo una mente derrotista. Si, una mente que renuncia a la primera dificultad, porque hay tanta expectativa y tanta fantasía en mi cabeza que, ante el primer obstáculo, siento que es el fin. Nunca aprendí a normalizar el problema como parte del proceso.
Creo que esa sería una de las frases más importantes de esta entrada.
El problema como parte del proceso.
Hoy vi una entrevista de una chica emprendedora que admiro y que siento que ha logrado cosas muy importantes siendo muy joven y prácticamente desde cero. Me gusta ver este tipo de entrevistas y conocer las historias de personas que sacan adelante un proyecto, ya sea laboral, personal o de cualquier tipo.
Ella contaba todas las dificultades que ha tenido. En un momento, el entrevistador le preguntó:
—¿En qué momento has pensado en tirar la toalla?
Y ella respondió:
—Nunca. Siempre he pensado: de alguna manera esto lo sacamos adelante.
Y ha tenido dificultades. La han funado en redes sociales, casi se queda sin capital, se ha quedado sin inventario, ha comprado cientos de productos que al final eran defectuosos. Ha atravesado reales problemas en su empresa. Y si, su actitud en el momento es quejarse, llorar, sentir rabia o frustración, incluso deprimirse, pero nunca piensa en abandonar su proyecto. Su mente siempre la lleva a decir: "Como sea, esto lo sacamos adelante".
En ese momento sentí mucho juicio hacia mí misma. Me pregunté: ¿por qué no soy así? ¿Por qué, ante la primera dificultad, abandono?
He tenido decenas de ideas. Las he empezado, las he puesto en marcha y, a la primera dificultad, las he dejado. Es lo que yo llamo, entre comillas, "cerrar la tapa del computador". Algo no salió como esperaba, incluso cosas muy pequeñas, y sencillamente abandono.
He llegado a pensar que uno de mis grandes problemas es precisamente no normalizar los problemas. Mi mente empieza un proyecto e inmediatamente se imagina el final exitoso, pero nunca imagina las dificultades. Entonces, cuando aparece un problema, mi cerebro esta configurado erroneamente y cree que ese problema es una anomalia, cuando en realidad es natural y parte de todo.
El chip incorrecto
Los problemas no son algo anormal. Los problemas son algo previsto en la vida misma.
Jesús dijo: "En el mundo tendrán aflicción, pero no tengan miedo; yo he vencido al mundo". (Juan 16:33) Obviamente se refería a las grandes dificultades de la vida, pero dentro de un microproyecto también existen microproblemas.
Años cerrando la tapa del computador
Lo confieso, tengo una larga lista de proyectos digitales que nunca fracasaron. En realidad, nunca los llevé a cabo. Los lancé, no funcionaron como esperaba y, en lugar de preguntarme de qué manera podía hacerlos funcionar, simplemente cerré la tapa del computador.
¿Hasta cuándo voy a seguir cerrando esa tapa sin darme la oportunidad de decir: "Bueno, ¿y esto cómo lo resolvemos? Esto tiene que tener una solución"?
Entonces hay que reconfigurar el cerebro y entender que cada problema es un aprendizaje. Es un fueguito que voy apagando y del que aprendo para que no se vuelva a encnder. Cada dificultad me nutre y hace que mis metas pueda escalar.
No es una anomalía. Es una función. Es parte del proceso.
En el momento en que tenga una dificultad, así sea muy pequeña, y quiera abandonar, tengo que recordar que mi trabajo es resolver situaciones.
Quiero hacer una especie de cuaderno de problemas, donde lleve un registro de cada dificultad y de la solución que encontré, hasta que mi mente normalice que eso hace parte del proceso.
Vamos a ver cómo me va con eso.
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